El día en que todo coincidió

Este domingo 1 de abril fue el día en que Santiago hizo de escenario para 3 grandes eventos masivos: FIDAE, Lollapalooza y el maratón. Un verdadero desafío para la ciudad, que se llenó de turistas de todo el mundo este fin de semana y que fue puesta a prueba en muchos sentidos.

La disposición geográfica
El maratón cruzaba gran parte de la ciudad, la FIDAE estaba más bien alejada, de todas partes de la ciudad llegaban los fans al Lollapalooza. Un caos de gente agrupada en dos puntos específicos y siguiendo recorridos por partes centrales de Santiago. Gente, gente por todas partes. Por suerte el Parque O’Higgins mantenía “encerrados” a los que lo visitaron para gozar de buena música, y la FIDAE mantuvo hipnotizados a los que fueron hasta el alejado aeropuerto para aprender un poco más sobre la pasión por el vuelo. Suerte porque el atropellador paso de los maratonistas se sintió desde el mismo parque de avenida Matta hasta las alturas de Vitacura, y no dejó indiferente a casi nadie.

Los accesos
Desde el traslado al aeropuerto hasta la micro que no pasaba; el domingo fue un día difícil para moverse. En este caso fue más problemático por las 100 mil personas que se querían mover de allá para acá y vice versa, y por el caos vial que significó el paso de la maratón. La coincidencia de horario entre los que terminaban el maratón y los que salían de sus casa para ir al Lollapalooza le pasó un poco la cuenta al transantiago, que no estaba preparado para los desvíos y los miles que deseaban movilizarse en micro (muchos micreros no estaban al tanto de los cambios en el tránsito). El metro, ajeno a los problemas de la superficie, no pasaba lo suficientemente seguido como para dejar a los Lollapaloozeanos satisfechos, teniendo mucho que esperar hasta 20 minutos por un tren. El horario extendido fue una buena movida, pero los trenes no pasaban tan seguido como deberían haberlo hecho, y muchos de los que se agolparon en las rejas de la estación Parque O’Higgins no pudieron utilizar ese medio de transporte.

¿De quién fue la culpa? No lo sé exactamente. De la intendencia, quizás. En este caso no sirve de mucho apuntar a los culpables, sino tener en cuenta que para la próxima se podría planificar de mejor manera, para que nuestra capital brille con este tipo de eventos, en vez de transformarse en un desorden confuso.

Fuente: Juvenoide

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